¿Comer chocolate = felicidad? Seguramente es algo que has escuchado y piensas que forma parte de...

Wednesday, May 11, 2016 by Anabelly Hernandez

¿Comer chocolate = felicidad? Seguramente es algo que has escuchado y piensas que forma parte de la publicidad y todo el marketing detrás de la industria chocolatera que quiere que peques con sus productos, pero no, este mito sí es cierto, comer chocolate nos hace felices.
Pero, ¿por qué?
El chocolate está hecho de cacao y sus principales beneficios provienen de él; en ello radica la importancia de que lo consumamos de la manera más pura posible, evitando sus presentaciones demasiado procesadas y con demasiados ingredientes.
El cacao es alto en feniletilamina, una sustancia que pertenece al grupo de las anfetaminas, ampliamente conocidas, y que tiene la propiedad de generar euforia y sensación de bienestar emocional. Asimismo es una gran fuente de neurotransmisores como la dopamina, que tiene un efecto relajante y calmante; de serotonina y de triptófano; este último en mayor medida, y que actúa como precursor del primero: la serotonina,  comúnmente llamada “hormona de la felicidad”, “hormona del placer” u “hormona del humor”.
La serotonina se encuentra relacionada con las emociones, los estados de ánimo y el control de los síntomas depresivos como la angustia, la ansiedad, el miedo, o incluso la agresividad. Se ha comprobado su presencia en momentos de placer del ser humano, y que en estos instantes no solo se encuentra y mantiene en el torrente sanguíneo, sino que se reabsorbe y desencadena otras reacciones que estimulan aún más al cuerpo, como por ejemplo la secreción de la hormona del crecimiento, entre otras cosas.
El chocolate, hecho en su mayor porcentaje de cacao, también contiene alcaloides, una sustancia que está presente en el café y el té y que excita al sistema nervioso, haciendo que estemos más activos, en movimiento, y más receptivos a los estímulos externos. Además, también se ha comprobado la presencia de epicathina en el chocolate, sustancia que parece tener efectos similares en el cuerpo a aquellos que se suscitan después de realizar ejercicios.
Es decir, todas estas reacciones químicas afectan directamente nuestro estado de ánimo, y por ello, nuestro cuerpo, diseñado para sobrevivir y mantenerse en un estado de bienestar continuo, “nos pide” que consumamos chocolate cuando tenemos bajos niveles de estos neurotransmisores, ya sea por razones internas o externas. Nuestro cuerpo sabe que al instante se generará todo este remolino de emociones positivas y excitantes que nos harán sentir mejor y “felices”.
Sin embargo, esto no solo se queda ahí, socialmente también estamos condicionados para que el chocolate nos haga felices. Desde pequeños se nos ha “premiado” cuando realizamos las cosas de manera correcta o logramos alguna meta o acción positiva, y la premiación no suele ser otra que el chocolate y sus derivados; o en caso de que estemos tristes o decaídos también suelen regalarnos uno de estos deliciosos productos para “alegrarnos el día”, lo que crea un vínculo entre un estímulo y la respuesta que el cuerpo genera, quizás un estímulo condicionado al estilo de Pavlov.
Por último, hacemos énfasis en que no todos los extremos son buenos, y que como por lo general las presentaciones que consumimos de chocolate no tienen solo cacao sino también azúcar y otros añadidos para contrarrestar su sabor amargo y astringente, tenemos que cuidar la proporción en la que lo ingerimos, pues el azúcar tiene un importante poder adictivo para nuestro cerebro, tanto o más que cualquier droga ilegal que el ser humano consuma, ya que activa los mismos centros sensoriales en él; siendo así solo te recomendamos que tengas cuidado, que sí existen alimentos que pueden “desencadenar la felicidad dentro de ti” (de los cuales el chocolate es uno), y de los que puedes hacer uso algunas veces para mantenerte feliz cuando más lo necesites, pero que lo importante es vivir en armonía y tratando de que ese estado de felicidad se genere mentalmente y no en dependencia de factores externos… Así que, ¡a ser felices y comer chocolate con control!
Fuente: Toy Feliz