En la mayoría de casos puede ser una característica e indicador de que se está sufriendo del tr...

Monday, October 03, 2016 by Anabelly Hernandez

En la mayoría de casos puede ser una característica e indicador de que se está sufriendo del trastorno de apnea del sueño.

Casi todos los pacientes que padecen Apnea Obstructiva del Sueño (AOS) roncan, pero no todos los que roncan padecen esta patología. Por esta razón, si una persona ronca y además tiene síntomas como somnolencia o cansancio diurno, despertar con ahogo, o si alguien le ha dicho que deja de respirar durante el sueño, existe una alta probabilidad de tener AOS.

Esta condición ha aumentado debido a la epidemia mundial de obesidad (entre otros) y puede tener serias consecuencias como alteraciones cardiovasculares, accidentes laborales o de tránsito, y en niños déficit de atención y dificultades en el aprendizaje.

Las personas que están en mayor riesgo son: hombres en edad media, personas con sobrepeso y obesidad, personas con cuello corto, mentón pequeño, mujeres post menopáusicas, niños con amígdalas grandes o por historial familiar.

En los pacientes pediátricos hay que verificar síntomas como el ronquido, la respiración por la boca, la somnolencia diurna o, por el contrario, la hiperactividad. Según la Neumológica, el ronquido puede estar presente entre el 10% y el 27% y la apnea de sueño en un 3% de esta población. Estos síntomas pueden indicar que el paciente tiene algún trastorno respiratorio del sueño, por lo que debe ser estudiado adecuadamente y poder así descartar diferentes causas.

Los tratamientos que existen para el manejo de la AOS van desde un plan para bajar de peso, el uso de la CPAP nasal (del inglés Continuous Positive Airway Pressure), que es un dispositivo que abre la vía aérea, dispositivos como el de avance mandibular o ejercicios especiales de los músculos orofaríngeos, hasta cirugías de la vía aérea superior como, por ejemplo, en los niños cirugía de adenoides y amígdalas.

En los seres humanos el sueño regula casi todos los procesos biológicos. En la infancia, por ejemplo, este se relaciona con la producción de la hormona del crecimiento, el metabolismo, la consolidación de la memoria y el aprendizaje, y en la adultez es una necesidad biológica que incide directamente en el óptimo estado físico, emocional y mental de los seres humanos, informó la Fundación Neumológica Colombiana en un comunicado de prensa.




Con información de: Pulzo