Deberían darle un premio a todas aquellas personas que han podido sortear una vida entera fuera...

Friday, September 30, 2016 by Lourdes López

Deberían darle un premio a todas aquellas personas que han podido sortear una vida entera fuera del compromiso, pero sobre todo a esas personas que han sobrevivido las dificultades físicas y emocionales de ligar en una noche agitada sin miras hacia el futuro. A esas almas que han sido abordadas en un bar, una reunión o cualquier otro evento para culminar la noche en una cama compartida sin ataduras al mañana, sería justo que les hicieran algún pequeño monumento por ahí. Esos ajetreos no son para cualquiera.

A veces por convicción propia, en ocasiones por mera circunstancia o simplemente por accidente, hay información exacta que cualquier amante transitorio requiere interpretar o mostrar en sus actos. No se trata de una lista o un manual estricto, pero sí de una serie de obviedades que suele pasarse por alto en esos momentos cruciales cuando poco importan los nombres y el apuro no existe siquiera en nuestro vocabulario.


Para el “amor de una sola noche” nunca debemos…


Pensar que el sexo es más que sexo

En raros escenarios quizá todo se convierta en amistad. Pero mejor no. No queremos arriesgarnos, ¿o sí? Más vale obtener lo que ambos están buscando y hasta nunca.

Imaginar que no hay sentimientos de por medio

Porque, vamos; los dos están desnudos y eso siempre mueve algo. Aquí el truco está en no atarnos a la belleza del otro cuerpo o comenzar a fantasear con información que, de hecho, no existe.

Considerar un segundo round

Sí, nos sentiremos tentados a hacerlo. Sobre todo si tenemos el teléfono de la otra persona, pero recordemos que lo mágico de la primera vez se debía a la pasión descontrolada que había en el aire.

Desconfiar de nuestro cuerpo

Estar completamente sin ropa frente a alguien nuevo suele causar cierto nerviosismo. Ni cómo negarlo. Pero ya no tenemos 18 años; hay que dejar que fluyan las cosas. Si no, no estaríamos ahí en primer lugar.

Cuestionar el sexyness que nos acompaña

Absurdo. Si no existiera (aunque sea un poco) de principio no hubieran buscado irse contigo, ¿no es así?

Pensar que no es divertido

Lo que no es divertido es jugar con los sentimientos de los demás, pero si las cosas ya han quedado claras y los dos saben que llegado el amanecer cada quien seguirá con su vida, no hay problema. El sexo siempre es divertido. Y si no, también.

Ser empalagosos

A lo mejor un par de cariños y caricias sutiles después del sexo sean inevitables o incluso necesarias, pero recordemos que no hay necesidad de arrumacos o palabras extremadamente gentiles.

Comportarse como idiota

Y esto tiene que ver con el punto anterior. Si bien no hay obligación alguna de acurrucarse o servir el desayuno, tampoco hay cabida para jugar a ser el galán o la femme fatale de nuestra generación.

Sostener una relación fija

Elige. O te acuestas con todo aquello que se pose frente a tus ojos o le rindes fidelidad a una sola persona. Pero ambas no se pueden. Se trata de respeto, no de creer que puedes ganar en todos los terrenos.

Comportarnos como si de verdad saliéramos con esa persona

Además de incómodo, es terriblemente innecesario. Para qué andar de la mano o decir apodos cursis. Exacto; para nada. Las reglas se han establecido y no hay porqué pasarnos de simpáticos.

Generar recuerdos

¿Por qué? Para empezar, después de un tiempo y varias aventuras, es imposible. En segundo lugar, no tiene caso. Si quisiéramos construir memorias ya habría una relación estable en nuestra vida.

Creer que el amor nunca se aparecerá

Va a llegar alguien. No te preocupes. Cuando menos lo esperes te tomará por asalto una mirada, unos labios o una caricia y caerás en eso que todos los hombres y mujeres del mundo hemos caído. No está mal; tampoco está bien. Pasa. Así que no creas que eres intocable por ese sentimiento humano y andes por ahí con actitud depredadora de película barata.

Practicar el one-night-stand en todo su esplendor no es promover la promiscuidad ni el descuido de salud sexual que se llega a comprometer en este marco. Se trata simplemente de disfrutar de nuestro cuerpo y de lo que queremos, por supuesto, sin dañar a nadie en el camino. Suena complicado y un poco transgresor todavía, pero haciendo un verdadero esfuerzo y dejando claras nuestras intenciones, nada malo podrá pasar. 

Con información de Cultura Colectiva