John Haltiwanger señala que aquellos que promedian las notas entre 5 y 6 obtienen mayores éxitos...

Wednesday, August 10, 2016 by Anabelly Hernandez

John Haltiwanger señala que aquellos que promedian las notas entre 5 y 6 obtienen mayores éxitos en su faceta profesional.  

Un polémico artículo publicado en Elite Daily por el escritor y periodista inglés John Haltiwanger ha causado un revuelo impresionante en las redes sociales.

Según la opinión de Haltiwanger, los estudiantes que sacan buenas calificaciones en la escuela y en la universidad no son siempre los más inteligentes, y ni siquiera son los que logran mayores éxitos en su vida laboral. Asimismo, según señala este periodista, los estudiantes mediocres, aquellos que promedian notas entre 5 y 6, tienden a obtener mayores éxitos en su faceta profesional. Por encima, curiosamente, de quienes en la escuela les superaban ampliamente.

Estudiantes mediocres, ¿mejores emprendedores?
Huelga decir que el posicionamiento de Haltiwanger ha despertado interés y debate. Porque, aunque el periodista parece muy convencido de su teoría, solo basa su exposición en conjeturas y análisis un tanto parciales de la realidad.

Sea como sea, parece relevante reflexionar sobre sus pensamientos y sobre su visión sobre este tema. Desde una perspectiva educativa y filosófica, es posible que Haltiwanger haya dado con varias claves sobre errores que comete el sistema educativo occidental en la educación de nuestros hijos.

Las altas calificaciones no necesariamente predicen el éxito futuro
Es posible que mucha gente crea firmemente que quieres sacan mejores notas tienen mayores probabilidades de ser personas exitosas en el futuro, con mejores puestos de trabajo y una vida más holgada. Haltiwanger parece negar la mayor: las calificaciones, según su hipótesis, no sería un buen predictor de éxito laboral, ni tampoco de felicidad en el futuro.

Se da la circunstancia de que, siempre siguiendo el razonamiento de Haltiwanger, existen muchas personas de gran trayectoria académica que, una vez se enfrentaron al duro mercado laboral, no pudieron hacerse valer y terminaron en puestos mal remunerados o, peor aún, ingresaron a las listas del desempleo.

Lo curioso del caso es que son los alumnos mediocres, aquellos que aprobaban justitos y no copaban las alabanzas de los profesores, los que tienen una mayor probabilidad de gozar de una vida exitosa en el futuro. Así, Haltiwanger explica que “son incontables los casos de estudiantes que no destacaban en absoluto pero que, pasados unos años, eclosionan todo su talento y crean empresas y tecnologías únicas”.

Parece, pues, que las personas que destacan en su faceta académica pueden no ser los más aptos para enfrentarse a la vida real. Esta capacidad la tendrían más desarrollada los estudiantes mediocres, que poseerían una miríada de capacidades, competencias y habilidades más prácticas; más solicitadas en el ámbito laboral y más focalizadas a lograr emprender con éxito.

La larga lista de alumnos de 5 que tuvieron éxitos sonados
Tal vez el ejemplo más obvio de alumno mediocre que logró ser un empresario revolucionario fue Steve Jobs, fundador de Apple. Otros casos similares serían Bill Gates (de Microsoft) o Mark Zuckerberg (de Facebook), nada más y nada menos. 

Posiblemente los tres ingenios más exitosos de las últimas décadas, y no deja de ser curioso que ninguno de los tres fuera un estudiante de sobresalientes. Ni de notables.

¿Está desfasado el sistema educativo respecto a lo que realmente importa en la vida real?
Las observaciones y el análisis de Haltiwanger deberían hacernos reflexionar sobre varios asuntos. 

Primero, sobre si realmente existe una conexión entre la inteligencia, el rendimiento académico y el éxito laboral. Tal vez habíamos sobrestimado este vínculo, que podría ser mucho más débil de lo que solíamos pensar.

Segundo, nos insta a repensar el sistema educativo. Si los alumnos de sobresaliente luego no logran ser útiles para la sociedad, es que existe una desconexión entre el mundo académico y sus enseñanzas y las necesidades reales y palpables de la sociedad. Razonamiento interesante para pedagogos en particular.

Tercero, y no menos importante, Haltiwanger nos insta a rediseñar nuestras creencias sobre el éxito.

El concepto de éxito, que algunas personas vinculan con el ámbito económico, podría ser mucho más amplio y flexible. En realidad, el éxito es una percepción, por lo que cada individuo define qué es una vida exitosa en base a sus prioridades.

Esto podría llevarnos a pensar que la vida dedicada de los estudiantes de matrículas de honor puede ser un camino no tan deseable como creemos. Y es que, los estudiantes mediocres, poseerían mejores habilidades para afrontar la vida: habilidades sociales y relacionales, inteligencia emocional, capacidad de análisis, habilidades comunicativas y de persuasión… esas cosas que no ayudan a obtener la admiración de los profesores académicamente hablando, pero que construyen una vida plena y feliz y que son las virtudes en común de los grandes emprendedores.



Fuente: entrepreneur