Estás disfrutando de una agradable comida con tus amigos y, cuando acabas de llevarte un poco d...

Friday, August 19, 2016 by Lourdes López

Estás disfrutando de una agradable comida con tus amigos y, cuando acabas de llevarte un poco de comida a la boca, se hace el silencio. Eres capaz de escucharte masticar y te preguntas si el resto de comensales también pueden escucharlo. Entonces, decides masticar más despacio y suave para intentar no llamar la atención.

Más allá de que podamos pensar que estos sonidos son molestos para el resto y nos puedan dar algo de vergüenza, lo cierto es que el ruido que hacemos al comer nos ayuda a tener mejores hábitos alimenticios.


“No solo el tamaño y el color de tu plato es lo que puede influir en la cantidad que se come, los sonidos de la alimentación pueden ayudar también”
afirma Dunia Mira, psicóloga Oficial de Psicologia de Catalunya.

El “Efecto Crunch” puede hacer que comamos menos

Este ruido se conoce como el “Efecto de Contracción” o “Efecto Crunch” y, según una investigación de la Brigham Young University (BYU) y la Colorado State University (CSU), influye en la cantidad de comida que ingerimos.

En el estudio, trataron de comprobar cómo los sonidos de los alimentos podían ayudar a mantener los hábitos alimenticios de las personas bajo control, a lo largo de una serie de experimentos a través del crujido que hacemos al masticar.

Para ello pidieron a los participantes que, mientras comían unas 50 calorías de galletas saladas, se escuchasen a si mismos masticar o se pusieran unos auriculares en los que oían sonidos fuertes y suaves que tapaban el ruido de la mordida.

Los resultados revelaron que, al escucharse masticar, los sujetos comían menos. Mientras que los que llevaban cascos comieron algunas galletas más.

La mayoría de las personas no considera el sonido como un componente sensorial importante durante la comida, en comparación con el gusto y la vista.

De hecho, son muchas las distracciones las que pueden hacer que no prestemos atención a los aspectos sensoriales y, por ello, acabamos comiendo más, según indica un estudio de la Universidad de Búfalo.

La investigación demostró que comer mientras se llevan a cabo otras actividades que distraen, como ver la televisión, usar el ordenador o jugar al solitario, hacen que comamos más cantidad y que tengamos menor sensación de saciedad.

Queda claro que incorporar el hábito de escucharnos mientras masticamos puede ayudar a mantener una dieta más sana y equilibrada. Incluso, como ha demostrado un collar desarrollado por otro grupo de científicos de la Universidad de Búfalo, a través de los sonidos es posible contar las calorías de lo que comemos.

Fuente: La Vanguardia