Ser una madre soltera no es nada fácil, pero tampoco imposible. Aquí te dejamos 10 cosas que apr...

Monday, August 08, 2016 by Anabelly Hernandez

Ser una madre soltera no es nada fácil, pero tampoco imposible. Aquí te dejamos 10 cosas que aprendes cuando creces con una madre soltera:  

1. Mi dinero, bienes y propiedades son míos y de nadie más. Mi madre siempre me enseñó que por más amada que pueda sentirme nunca debo dejar que las mariposas en mi estómago me nublen el cerebro. Su recomendación siempre fue que cuidara mis bienes, dinero y propiedades. Que si bien, no está mal compartirlas, son mi patrimonio para un futuro insólito.

2. Siempre deberé tener un trabajo para mantenerme a mí misma. Cuando mi papá le sugirió a mamá salirse de trabajar para cuidarme, ella se negó rotundamente… ¡Y qué bueno! Me enseñó a ser autosuficiente, a ganar mi propio dinero y a poder hacer con él lo que me venga en gana sin tener que darles explicaciones a otros o esperar a que me den el dinero que requiero.

3. No tengo miedo a la soledad. Siempre crecimos con la idea de que solo seremos felices si tenemos una pareja para toda la vida. No es cierto. Después de la separación de mis padres, mi mamá no tuvo tiempo para sentirse triste; tenía una niña que sacar adelante, así que puso su mejor cara y siguió adelante. Desde entonces aprendí a no temerle a la soledad.

4. Que sólo estaré con una pareja porque lo amo y no porque me da lujos. Mamá me enseñó a no depender de nadie (económicamente hablando), así que si decido estar con una pareja es simplemente porque la amo y quiero compartir mi vida a su lado, no porque es mi única salida para tener estabilidad económica.

5. Que el esfuerzo y la disciplina son las claves del éxito. Cuando llegó el momento de ir a la universidad, quise con todas mis fuerzas estudiar en una en particular. ¿El problema? Demasiado, demasiado cara. ¿Mamá me pidió darme por vencida? ¡Nunca! Me sugirió estudiar mucho para aprobar el examen para obtener una beca y me aconsejó empezar a trabajar. Como realmente era mi sueño, lo logré.

6.Que siempre me tendré a mí misma. Esperaba con ansias la celebración de uno de mis mejores amigos. ¿El problema? Mi amiga, con la que iría, me canceló de último momento. Pensé en quedarme en casa. ¿Cómo voy a ir sola?, le dije a mi mamá. Su mejor consejo: “naciste sola, morirás sola, así que puedes ir a esa fiesta sola y pasarla bien”. (Así fue).

7. Que siempre, sin importar lo que pase, nos tendremos la una a la otra. Sin importar qué pase, ella y yo somos nuestra pequeña familia y por esa familia daremos todo, nos apoyaremos mutuamente y siempre nos tendremos la una a la otra.

8. Dile sí, aunque te mueras de miedo. Ella me enseñó a vivir mi vida como mejor me parezca. Me enseñó a disfrutar y ser feliz. Me enseñó a salir de mi zona de confort, a aventurarme, a viajar sola, a disfrutar de las cosas que me gusten.

9. Que el amor no es egoísta. Cuántas veces mi madre se quedó con las ganas de comprarse esos zapatos que le habían encantado, pero a los que renunció para poder comprarme ropa, juguetes, comida, pagarme la escuela. Ahora que soy grande soy consciente de los enormes sacrificios que hizo por mí.

10. Que el amor es puro, inmenso y no espera nada a cambio. Que no importa lo que pase, ella siempre estará ahí, a mi lado enfrentando la adversidad y las pruebas que nos vengan; hasta el final de nuestros días.



Fuente: actitudfem