Una de las formas más inmediatas para detectar la inteligencia de una persona es su capacidad d...

Wednesday, August 17, 2016 by Lourdes López

Una de las formas más inmediatas para detectar la inteligencia de una persona es su capacidad de expresión, tanto oral como escrita: articular palabras, enunciados y frases lógicamente coherentes es una acción que requiere de una velocidad de pensamiento y un dominio del lenguaje suficiente como para crear empatía e interés en los escuchas o lectores. 

Los mejores oradores, negociantes y maestros son aquellas personas cuya facilidad y fluidez para expresarse sobresale del resto. Ellos llevan un proceso mental que decide en cuestión de milésimas de segundo cuáles son las palabras que mejor se adaptan a la situación, así como el tono y énfasis adecuado según el objetivo del discurso. El lenguaje común está lleno de palabras que se utilizan indiscriminadamente, perdiendo el significado real y reduciendo la fuerza de las declaraciones.

Los expertos en declamación se forman a través de los errores, el análisis de sus conversaciones y sobre todo, la práctica constante para vencer los nervios, las dudas y todas las inseguridades al momento de hablar frente a un público de cualquier naturaleza. ¿Quieres mejorar tu técnica al hablar y generar confianza en ti mismo? Comienza por evitar estas 7 palabras que las personas inteligentes evitan usar en una conversación:

“Súper”


La riqueza de adjetivos en español queda olvidada ante el prefijo latino que recientemente fue recuperado por el inglés y popularizado en español. La locución es pegajosa y una vez que se utiliza para potenciar las cualidades de un sustantivo, es complicado deshacerse de él. En su lugar, es mejor tratar de ser descriptivos o simplemente evitar utilizarlo en exceso.

“Realmente”

Cuando se utiliza con frecuencia “realmente” para enfatizar sobre la veracidad de un enunciado concreto, el adverbio suele cumplir con su cometido; sin embargo, resulta contradictorio enmarcar una frase del discurso como la que ostenta la verdad, porque automáticamente las demás quedan descalificadas de la cualidad de realidad, poniendo en duda la categoría de todas tus demás palabras en el entendido de que sólo tal oración resulta “real”.

“Siempre” 

En la mayoría de los casos, la noción de permanencia en la vastedad del tiempo denota una falacia. “Siempre hay problemas” puede ser una oración lo suficientemente clara como para expresar que los problemas son recurrentes, pero no explica fielmente lo que ocurre cuando no existen situaciones de ese tipo. Para evitar caer en el uso repetitivo de “siempre”, es mejor describir en función de nociones de probabilidad, como “ocasional, común, casualmente”, y utilizarlas con solvencia.

“Literalmente”

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Utilizado también como “literal”, se trata de un adjetivo válido cuando refiere a su primer significado, pero es mejor evitarlo en situaciones al límite que describan exageración “esperé toda la noche, literal”, porque no significa nada cuando los demás están conscientes de que no estás relatando en sentido figurado.

“Cosa”

No existe ningún objeto ni pensamiento que se salve de la totalidad con la que “cosa” arrasa con todas las demás palabras. En el lenguaje cotidiano, funciona como un comodín para expresar de igual forma objetos animados o inanimados, materiales o ideales, definidos o abstractos, además de hechos, ideas y motivos (esta última es su connotación real). Es conveniente sustituir “cosa” todo el tiempo por una palabra que exprese de mejor forma al sujeto al que uno se refiere.

“Fui”

El pasado de “ir” es por antonomasia la voz para contar todo lo que aconteció y dar los pormenores de entonces. Se asocia directamente con la acción de moverse, desplazarse de un sitio a otro, pero sustituye a un sinfín de verbos más específicos que pueden enriquecer un discurso cuando se sustituyen por “fui”.

Anglicismos

El dominio del inglés como idioma aceptado internacionalmente es innegable, pero eso no significa que una conversación donde todos los presentes comprendan el español deba estar cargada de anglicismos sin sentido. Se toma un descanso, no un “break”, se asiste al gimnasio y no al “gym”. Se realimenta (o retroalimenta), no se da “feedback”. Por supuesto, cuando se trata de un término científico o específico que no tiene una traducción en español, se debe utilizar la palabra en su idioma original.


Fuente: Cultura Colectiva