Para adaptarse a los horarios después de las vacaciones, el cerebro necesita entre uno y cinco ...

Tuesday, July 05, 2016 by Lourdes López

Para adaptarse a los horarios después de las vacaciones, el cerebro necesita entre uno y cinco días para readaptarse a los horarios. 

Blanca Tejero, profesora de los Grados en Maestro de Educación Primaria y Educación Infantil de la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR, explica que los descansos prolongados acentúan las alteraciones en el sueño y en el estado de ánimo y a los que más les afecta son lactantes, menores de cinco años y ancianos.

Con el comienzo del curso escolar y laboral, hay personas que sufren de forma extrema el volver al trabajo, a las aulas o actividades cotidianas tras haber pasado algunas semanas de descanso. 

La profesora Tejero señala que el cerebro necesita entre uno y cinco días para readaptarse a los horarios después de los cambios de hora y de las vacaciones, y como consecuencia de estos hechos se pueden observar cansancio, alteraciones en el sueño y en el estado anímico.

Adaptarse a los horarios, cosa de hormonas

La experta en psicología clínica apunta que este “desajuste se produce por un cambio en los niveles de hormonas en el denominado hipotálamo, un reloj biológico interno que adapta este proceso. Detecta la cantidad de luz, indica los tiempos de relajación, hambre, sed, necesidades fisiológicas, interpretación de motivaciones, así como de sensación de plenitud. También regula la secreción de dos neuronas: melatonina y la serotonina. La melatonina se encarga de iniciar y regular los procesos de sueño y vigilia. La serotonina en cambio está implicada en el estado anímico y la vitalidad de las personas.”


¿Afecta de la misma manera el cambio de horarios en adultos y niños?

En opinión de Tejero, no afecta de la mima manera los cambios de horarios, pero sí destaca que los más afectados por este cambio son los lactantes, los menores de cinco años y los ancianos, si bien también los adultos, experimentan cambios en el estado de ánimo. “La mayor afectación a personas mayores se debe a que su ciclo sueño-vigilia suele estar alterado y suele carecer de sincronizadores sociales que facilitan que se puedan adaptar al cambio de hora. Con este cambio suelen tener un despertar precoz.”

En cuanto a los niños, la profesora de UNIR, señala que debido a la dificultad de compresión de la nueva situación, vuelta de vacaciones o cambio de hora, su reloj biológico les sigue indicando que se acuesten y levanten a la misma hora que lo estaban haciendo hasta ese momento. Esta afectación variará de unos niños a otros, pero como su sistema hormonal todavía es inmaduro, se les puede notar una disminución en la atención y capacidad de aprender, y los lactantes pueden estar más irritables.

En opinión de la experta en psicología, señala que en jóvenes y adultos la afectación no es tan grande “son capaces de comprender qué cambios se producen y porqué pueden acomodarse a la hora que marca el reloj externo para realizar las distintas actividades.”

Blanca Tejero hace hincapié que la forma en que te encuentras durante el día depende especialmente de lo bien que hayas dormido la noche anterior. “Tu horario y hábitos de sueño así como el estilo de vida pueden provocar diferencias importantes en la calidad del descanso nocturno.”
La doctora en psicología, aconseja seguir un horario más o menos estable, acostarnos y levantarnos a la misma hora todos los días, incluso durante el fin de semana, para regular nuestro cuerpo en todos los aspectos y así mantener sincronizado nuestro reloj biológico.

Ventajas de mantener siempre unos mismos horarios

· Planificar y programar con antelación las actividades que tengo que realizar, lo que nos proporciona control sobre los acontecimientos de nuestra vida.
· Un entorno sólido y coherente que nos proporciona estabilidad psicológica.
En cuanto a cómo puede afectar un control inadecuado de los horarios al desarrollo cognitivo, Tejero resalta que desde nuestro nacimiento, para un buen desarrollo cognitivo y socio-afectivo, “es necesario mantener unas constantes temporales. Estas constantes temporales se dan de forma regular a lo largo del día, hora a la que nos levantamos, comemos, vamos al parque, nos acostamos, etc. Para un correcto desarrollo del niño es muy importante su organización diaria, ya sea en la escuela como en casa, debido a que le proporciona estabilidad, referencia y orientación espacial”. Así, el control de horarios y el establecimiento de ritmos y rutinas facilitan al niño:

Situaciones de referencia, le proporciona seguridad por la conservación y mantenimiento de las pautas y la posibilidad de una organización de actividades.
Poder aprender el concepto tiempo y los procesos temporales, así como la existencia de sucesos que se repitan diariamente según unas secuencias marcadas.

Un mayor y adecuado desarrollo cognitivo por aprendizaje de la estructura de las actividades.
Por todo ello, el establecimiento de las rutinas y ritmos será muy favorecedor para conseguir estabilidad, referencia y orientación espacial en el niño.
Consecuencias negativas que afectan a nuestra salud
Dormir bien es un placer pero también una necesidad para los seres humanos, porque para gozar de una buena salud es necesario tener una correcta pauta de sueño, apunta Tejero. “De las 24 horas que tiene un día empleamos aproximadamente un tercio en dormir, pero las necesidades individuales de sueño varían ampliamente de un individuo a otra en función de diferentes factores, siendo uno de principales la edad.”
Durante el sueño, se producen dos fases o periodos, fase No Rem y fase REM. La fase REM es muy importante para el desarrollo y la actividad cerebral, así como para la reparación y regeneración de las moléculas, señala la profesora de UNIR. “Un feto pasa el 90%, los bebés prematuros un 75% y los bebes a término el 50%, del tiempo en fase REM y esto ayuda a la maduración de su SN. A partir de los 30 meses se van disminuyendo el número de horas que se necesita dormir, los adolescentes duermen unas 9 horas, ocupando la fase REM el 40%. Esto confirma que en las etapas en las que hay más crecimiento físico y aprendizaje dormimos más que en la edad adulta, donde la fase REM sólo es un 30%. En los ancianos, el sueño es más ligero e irregular, y la fase REM sólo es un 15%.”
Muchos estudios demuestran que dormir es necesario para vivir y para una adecuada salud mental, sufriendo la salud graves consecuencias si nos privan de poder dormir.

El sueño nos permite “mantener, reparar y restaurar nuestro cuerpo porque mientras dormimos muchas hormonas como por ejemplo la hormona que regula el crecimiento, laluteizante, que produce la madurez sexual, y la hormona que regula la concentración de calcio en la sangre, actúan alcanzando su mayor productividad”, señala Tejero.
Si dormimos sin interrupciones frecuentes mediante los sueños asimilamos, integramos y reciclamos la información que nos suministran las experiencias que vivimos. También grabamos en la memoria a largo plazo lo que aprendemos durante el día, y asimilamos racional y emocionalmente las vivencias producidas cuando estamos despiertos.
Blanca Tejero destaca que las personas que sufren interrupciones continuas durante el sueño se quejan de insomnio a ciertas horas y adormecimiento excesivo en otros momentos del día, lo que repercute en su trabajo, la escuela o el ámbito social. Al igual que se verá afectado también el crecimiento, la madurez sexual, la lactancia, el desarrollo del SN, el metabolismo, la reparación y regeneración corporal, así como los aprendizajes, el desarrollo de la memoria, la asimilación de las experiencias emocionales, en definitiva, el equilibrio psicológico.


Consejos para llevar unos horarios constantes

– Alterar lo mínimo nuestro ritmo circadiano.
– Intentar modificar poco las horas que dormimos ni las actividades que realizamos a lo largo del día.
– Tomar conciencia de que hay que dosificar los recursos y las fuerzas, porque el curso laboral es largo.
– Establecer relaciones personales y sociales positivas aprovechando el tiempo libre de cada día y de los fines de semana para estar con ellas.
– Planificar, programar y desarrollar los propios proyectos para sentir que uno traza y controla su propio rumbo.
– Realizar actividad física moderada adaptada a las propias características y horarios porque nos ayudará a mantener una actitud mental positiva.

Fuente: Casacochechurro