La base de la filofobia es el miedo a que nos hagan daño. Su origen puede estar en el fracaso de...

Wednesday, November 23, 2016 by Anabelly Hernandez

La base de la filofobia es el miedo a que nos hagan daño. Su origen puede estar en el fracaso de relaciones pasadas, ya que el individuo no quiere revivir la experiencia.

La mayoría de las personas desean enamorarse. Tanto es así que incluso muchas desarrollan problemas por esa necesidad que tienen de encontrar el amor.

Pero, ¿qué ocurre cuando sucede todo lo contrario? ¿Qué pasa cuando enamorarnos se convierte en un problema? Aquí empieza lo que hoy conocemos como filofobia.

La filofobia y los problemas con las relaciones
La filofobia es un gran miedo a estar enamorado, algo que causa mucha ansiedad y que provoca que la persona huya de toda posible relación amorosa.

A veces, esto se lleva mucho más allá, y llega a afectar a otro tipo de relaciones.

Las personas con una filofobia muy fuerte son capaces de rehuir incluso muestras de cariño de sus familiares o de evitar relaciones con compañeros de trabajo, vecinos u amigos.

En realidad, nos encontramos, además de con la ansiedad, con una gran fobia social.

El gran problema al que se enfrenta una persona filofóbica es que no puede evitar enamorarse. Por mucho que rechace este hecho, por mucho que huya del amor, los sentimientos van por libre y no se pueden controlar.

Cuando esto sucede, la ansiedad empieza a aflorar, provocando que se sumerja en un estado de malestar que cursa con grandes niveles de estrés, tanto emocional como físico.

Todo esto puede llevar a que la persona, en casos muy severos, se aísle socialmente.

Relaciones tóxicas, relaciones que duelen
Las personas que sufra filofobia, en ocasiones, se sumergen en relaciones tóxicas que no harán más que potenciar ese estado de malestar que sufren por ese miedo al amor que padecen.

Es por esto por lo que nunca llegan hasta el final de una relación y por lo que, a veces, se sumergen en relaciones potencialmente tóxicas.

Así, una persona filofóbica seguirá el siguiente patrón de conducta para evitar “enamorarse” de alguien:
  • Mantendrá relaciones simultáneas, algo que manifiesta su claro miedo a ser abandonada.
  • Todas sus relaciones serán relaciones sin compromiso.
  • En las relaciones hablará poco de sí misma para no sentirse vulnerable.
  • Cada relación es una montaña rusa, donde las emociones suben y bajan de forma constante.

Una persona con filofobia lleva muchos miedos cargados a sus espaldas que le impiden establecer relaciones sanas, llenas de confianza, de sinceridad, de creer en la otra persona…

Siempre desconfiarán y, por eso, ponen en práctica mecanismos de defensa que eviten eso a lo que tanto miedo le tienen.

Si has estado cerca de una persona filofóbica o tú mismo has pasado por ello, sabrás que, cuando una relación llega a ser demasiado seria, cortan por lo sano. De un día para otro dejan de contestar a las llamadas, se aíslan y, en el peor de los casos, desaparecen.

El origen de la filofobia
La verdad es que la filofobia se origina por relaciones pasadas destructivas, tóxicas, dañinas que han marcado nuestra vida.

Un divorcio muy doloroso, una infidelidad que minó la confianza en tu pareja, una relación basada en el maltrato… Todo esto puede derivar en filofobia.

Tras una experiencia amorosa totalmente dañina y traumática, la persona se protege ante cualquier posible amenaza de que esto pueda volver a suceder. La parte negativa es que no lo consiguen y que se sumergen en relaciones infelices y tóxicas.

Otro motivo por el que una persona puede desarrollar filofobia es el miedo al rechazo, un miedo muy extremo que le hace anticiparse ante cualquier abandono o cualquier fracaso amoroso.

Esto es muy poco frecuente, aunque pueden existir algunos casos.





Con información de: MejorConSalud