Cuando la Semana de la Moda de Milán estaba llegando a su fin, el grupo editorial de Vogue cele...

Tuesday, October 04, 2016 by Lourdes López

Cuando la Semana de la Moda de Milán estaba llegando a su fin, el grupo editorial de Vogue celebró una mesa redonda en la que repasaron los eventos de la semana. Como era de esperar, las veteranas del mundo de la moda, comentaron las principales colecciones y tendencias que se habían visto en la capital de la moda italiana.

Pero la conversación rápidamente dio un giro desagradable cuando les dedicaron unas palabras a los muchos blogueros que habían asistido a la Semana de la Moda esos días.

En apenas dos mil palabras, redactoras de la centenaria publicación fueron capaces de decir que los blogueros son "patéticos", "vergonzosos", "tristes" y les recomendaron de forma muy condescendiente que "se buscaran otro negocio". Fueron especialmente despectivas con la escena del street style y los blogueros que llevan outfits patrocinados por marcas.

Lo que se les olvidó por completo comentar fue como la práctica editorial de Vogue es prácticamente idéntica a lo que hacen ellos.

Aquí va una ronda rápida de los comentarios más mordaces (e hipócritas) que se marcaron:

"Nota para los blogueros que se cambian de la cabeza a los pies para llevar conjuntos patrocinados cada hora: Por favor, para. Busca otro negocio. Estas promoviendo la muerte del estilo" dijo Sally Singer.

Básicamente, las marcas pagan a los blogueros para que lleven sus prendas a los desfiles. De esta forma prácticamente se aseguran de que los fotógrafos de street style los vean  con su ropa puesta. Esta práctica es bastante más común de lo que uno se podría imaginar, ya que es una forma que tienen las marcas para llegar al gran público. Y a los blogueros les ayuda a llegar a fin de mes.


"No es solo triste para las mujeres que se arreglan para las cámaras vistiendo ropa prestada. También es angustiante ver cuantísimas marcas participan." Afirmó Nicole Phelps.

Lo que Nicole Phelps y sus colegas se olvidan de mencionar es que Vogue (y cualquier otra revista de moda en este mundo) realiza sus editoriales con aportaciones gratuitas de los anunciantes. Así que, si una marca se gasta bastante pasta en anunciarse en la revista, se da por hecho que su ropa tendrá un montón de presencia adicional en las editoriales de la publicación. Más o menos lo mismo que los blogueros están haciendo.

Los bogueros profesionales, con el añadido de los agresivos fotógrafos de street syle que les persiguen, son una combinación horrible, pero sobre todo, patética.

"Los bogueros profesionales, junto con los agresivos fotógrafos de street syle que les persiguen, son una combinación horrible, pero sobre todo, patética. Solo hay que ver cuantas veces se cambian estas chicas y lo desesperadas que andan arriba y abajo a la salida de los shows, entre el tráfico, incluso provocando riesgos de accidente, y todo por intentar que les saquen una foto." dijo Sarah Mower.

Vaya, si los fotógrafos de street style son la mierda, quizá Vogue debería replantearse la sección que le dedica a todos los foto reportajes de Phil Oh.


"Más que la celebración de cualquier estilo actual, parece que todo va de llamar la atención, de tener un aspecto ridículo, de posar y de retorcerse en sus asientos mientras miran sus redes sociales. Huyen, se cambian, y repiten la jugada. Es bastante vergonzoso, y más todavía cuando piensas todo lo que está pasando en el mundo." escribió Alessandra Codinha.

Aquí es donde el asunto se pone feo de verdad. ¿En serio se están poniendo en Vogue a soltar una especie de moralina política? ¿EN SERIO?




La actitud de Vogue es condescendiente, cerrada y completamente desconectada de la forma de funcionar que tienen las cosas actualmente. Los blogueros hacen dinero de la misma forma que lo hacen las revistas: utilizando su influencia a cambio de dinero de las marcas. ¿Cuál es la diferencia entre ser pagado por llevar la ropa de alguien y ser pagado por usarla en unas fotos? Ninguna.

La moda es una industria cerrada que Internet ha democratizado, y los comentarios de Vogue solo suenan a un intento desesperado de reclamar la influencia que están perdiendo. Susie Lau lo explico a la perfección en un tuit:

"El mundo de la moda no quiere ampliar su círculo, quieren que su torre de marfil se mantenga así para siempre. Dominante e impenetrable".

Con información de Playground