La universidad llega a nuestra vida para llenarnos con muchas experiencias nuevas. Tenemos que ...

Monday, October 03, 2016 by Lourdes López

La universidad llega a nuestra vida para llenarnos con muchas experiencias nuevas. Tenemos que aprender a organizar nuestro tiempo, aprender a estudiar, pasar noches sin dormir, y claro, conseguir amigos. En un principio, conocer personas es fácil, pero hacer amigos es un poco más complicado.

Afortunadamente siempre llega un momento en el que empezamos a conocer a personas importantes con las que tenemos algo en común. Algunos se quedan y se convierten en amigos que parecen familia y otros solo llegan para dejarnos una enseñanza. Esto es lo mejor de la universidad, hay demasiada variedad, y de seguro encontraremos personas únicas que nos harán la vida un poquito más linda.

Este es un pequeño resumen de los tipos de amigos con los que nos encontramos en la universidad:

El que comparte tus gustos:

Este es, posiblemente, el amigo más importante que puedes encontrar en la universidad. Es esa persona con la que puedes hablar horas porque te entiende tanto que tienen temas infinitos de conversación. Puedes encontrarlo por casualidad en una clase o en un grupo universitario.

El de primer semestre:

Es el primer amigo que hicimos cuando entramos a la universidad. Es ese amigo con el que compartíamos materias y huecos. Pasábamos tiempo con ellos en primer semestre, pero después de tercer semestre no vuelves a saber de ellos. Es ese amigo que te encuentras en la calle y te enteras que ya viajó por el mundo mientras aprendía su verdadera pasión (que no era la carrera que estás estudiando).

El que tiene mucho dinero:

Puede que este amigo, en realidad, no sea rico y heredero de una multinacional. Puede que solo sea ese amigo que tiene trabajo, que puede comprarse (y comprarte cosas). Es el que invita la ronda de cerveza. El que te presta para sacar fotocopias. El que te invita a almorzar cuando dejaste la billetera. Es un gran amigo que te va a ayudar a salir de tus problemas económicos (de estudiante).

El que solo estudia:

Todos tenemos un amigo que vive solo por la universidad. Es el que siempre saca las mejores notas porque se esfuerza al máximo. Su más grande pasión en la vida es estudiar y eso no tiene NADA de malo.
Es fantástico tener un amigo así porque siempre estará dispuesto a ayudarte a estudiar si lo necesitas. Eso sí, no le pidas que haga tus trabajos, ¡no seas descarado!

El que nunca estudia, pero siempre le va bien:

Este es otro de esos amigos clásicos. Es un misterio. Tal vez se acuesta sobre los libros y absorbe el conocimiento. O en realidad es un vampiro y nunca duerme. Lo único cierto es que nunca lo ves estudiar, nunca se queja de los trabajos, nada. Tiene vida social, sale a fiestas todos los fines de semana y aun así es el mejor de la clase. (Si eres este amigo, ¿nos puedes contar el secreto?).

El amigo chistoso:

Cuando nos encontramos con este amigo tenemos una cosa segura, nos va a hacer reír como locos. Es el amigo que tiene un humor supremamente espontáneo, es como si no pensara los comentarios graciosos. Solo los dice y son geniales. Este amigo hará de la universidad (y posiblemente del mundo) un lugar más feliz.

El amigo raro, psicópata:

Ok, probablemente no es psicópata, pero de seguro ya tienes a alguien en mente. (Si no se te ocurre nadie puedes ser tú). Se caracteriza por tener una personalidad extraña, misteriosa; es impredecible. Siempre tiene una historia demasiado rara que contar y tú no sabes si reírte o salir corriendo espantado. Lo importante es que es tu amigo y tú lo quieres tal y como es (además, si algún día decide matarlos a todos puede que te excluya de su serie de asesinatos).

El que solo te busca para tomar:

Cuenta la leyenda que si dices vodka/ron/tequila 3 veces frente a una copa de cristal tu amigo se materializará frente a ti.
Si tu celular suena un viernes mientras te dispones a ver Netflix y comer helado, posiblemente es este amigo. Siempre hay una fiesta o tiene ganas de “hacer algo” (ir a beber). Te busca cuando no tiene plan o no tiene con quién ir. Es el amigo que te acompañará cuando te rompan el corazón, solo porque quiere encargase de que pases tu pena con su buen amigo: el alcohol.

El que nunca aparece:

Es el amigo que te escribe cada tres meses. Se ven un día, hablan como si nunca hubieran dejado de hacerlo y luego se vuelve a repetir la historia.
En esta categoría también entra a ese amigo que ves la primera semana de clase y solo lo vuelves a ver en los parciales (aunque tú creías que había retirado la materia/el semestre).

El amigo al que admiras:

Para mí este es uno de los amigos más valiosos de todos. Siempre que lo ves te sientes motivado a hacer lo que realmente amas. Quieres seguir su ejemplo, crear tu empresa, hacer doble carrera con filosofía o artes visuales.
Te gustaría que alguien te viera como tú lo ves a él. Lo mejor de todo es que es tu amigo, entonces puedes aprender mil cosas, de seguro estará dispuesto a enseñarte eso que tanto le apasiona.

Al que siempre le pasan cosas malas:

Siempre que nos vemos con este amigo tiene una historia traumática que contarnos. Le robaron la maleta. Se partió una pierna. Le subieron mal las notas. En fin, siempre le ha pasado algo y lo peor del caso es que no exagera. Realmente le pasa todo esto.
Lo bueno de encontrarte con él es que se ríe de sus desgracias y te hace sentir afortunado porque no te ha pasado nada malo.

Con el que siempre trabajas:

Cada vez que dicen “trabajo en grupo” ya sabes que vas a trabajar con este amigo. Trabajas con él por un simple motivo: trabaja. Todo fluye y el tiempo rinde demasiado, ya saben cómo dividirse el trabajo y como complementar lo que hace el otro. Lo mejor de todo es que es tu amigo entonces los trabajos en grupo se convierten en una experiencia divertida y poco traumática.

Con información de: Que andan diciendo