Les comparto un cuento que viene a cuento: “Se encuentran dos amigas después de un tiempo y ...

Saturday, August 27, 2016 by Anabelly Hernandez

Les comparto un cuento que viene a cuento:

“Se encuentran dos amigas después de un tiempo y una le pregunta a la otra:

—Y tus hijos Rosa y Francisco, ¿cómo están?

—Rosa se casó, muy bien. Tiene un esposo maravilloso. Él se levanta de madrugada para cambiar pañales y preparar el desayuno en la mañana, lava los platos y ayuda en casa. Después de todo esto, se va a trabajar. ¡Un amor de yerno, gracias a Dios!

—¡Muy bien, querida amiga! Y Francisco, ¿también se casó?

—También, pero tuvo mala suerte. Su matrimonio anda mal. Imagínate que él tiene que levantarse de madrugada para cambiar pañales y preparar el desayuno, lavar los platos y ayudar en casa, y después de todo esto, ¡sale a trabajar para conseguir el sustento a la vaga de mi nuera!”

Dicen que entre broma y broma, la verdad se asoma, y este chiste parece dejar al descubierto una gran verdad: los hombres son y siempre serán los hijitos de mamá. Durante generaciones, en países como China se privilegiaba la vida de los varones sobre la de las niñas y aún hoy se sigue anhelando un primogénito que perpetúe el apellido.

¿A qué se debe esta triste realidad? Es algo que me ha atormentado desde que me convertí en nuera. Aunque en general siempre la he llevado bien con las madres de mis parejas, no me he librado de tener que pasar por su escrutinio y por alguno que otro descontento: sentir que soy yo y no alguien más quien provoca esas situaciones. Sin embargo, descubrí que no soy yo, son ellas. Y es que este comportamiento tiene una explicación, y a continuación te la comparto.

1. Prejuicios sociales

Fueron muchos los siglos en los que las mujeres estuvieron subordinadas a los hombres. Mientras que sobre ellos recaía la responsabilidad económica de las familias, las mujeres eran colocadas como el eslabón no productivo en cuestión de dineros. De allí que, si se tenía varón, las aspiraciones de mejorar económicamente crecían y decrecían en caso contrario.

2. Complacer a sus parejas

No es secreto que los hombres se ven reflejados en sus hijos. En ellos perciben la reafirmación de su hombría y los consideran los herederos naturales de sus bienes, incluso de sus ideales y propósitos en la vida. No es de asombrarse entonces que muchas mujeres vean en los hijos varones la forma de sentirse apreciadas por su pareja.

3. Dependencia emocional

Las carencias emocionales, el miedo o el amor mal entendido pueden estar en la base del deseo de tener control sobre una figura masculina. Puede ser que debido a que en su infancia o incluso en su matrimonio no se han sentido consideradas por los hombres, es que buscan que esto no les ocurra con sus hijos y por ello procuran hacerse insustituibles en sus vidas, por supuesto en perjuicio de ellos, las nueras y ellas mismas.

4. Machismo

Sentir que el papel de las mujeres es servir a los hombres, es muchas veces la razón detrás del hecho de no permitir que los hijos se valgan por sus propios medios. Sin embargo, en el ámbito profesional ocurre lo contrario, pues en este aspecto siempre se procura que sean exitosos, manteniendo siempre separados los roles que conciernen a hombres y a mujeres.

Aunque la mayoría de estas actitudes responden a factores culturales y solo modificando el origen pueden ser modificadas, debes saber que anteponer los niños a las niñas causará resentimiento y reforzamiento de estos hábitos. Si no son ellas, serán las esposas y la relación con los padres las que a futuro se vean afectadas, pues mucha benevolencia en la infancia se convierte en demasiada exigencia en la vida adulta. Si como madre te identificas con esto, ojo, mucho ojo.




Fuente: whatthegirl