¿Sabes quién es realmente tu amigo? No te sientas mal, en realidad la mayoría de las personas n...

Monday, July 18, 2016 by Lourdes López

¿Sabes quién es realmente tu amigo? No te sientas mal, en realidad la mayoría de las personas no lo saben, asegura un estudio publicado en la revista PLoS One.

De acuerdo con investigadores de la Universidad de Tel Aviv y el Instituto de Tecnología de Massachusetts, menos de la mitad de las personas que llamas “amigo” están de acuerdo con dicha sentencia. Este malentendido te puede llevar a sobreestimar la influencia que tienes entre tus compañeros y formar relaciones de cooperación.

La influencia social no se trata simplemente de cómo obtener más “me gusta” en Facebook. Autores del estudio explican que la capacidad de persuadir tiene mucho que ver, desde la acción colectiva hasta para la promoción de algún producto. Existen dos factores que juegan un papel importante en la influencia social, la reciprocidad y la direccionalidad.

"Las personas normalmente asumen que sus relaciones afectivas son recíprocas por defecto", afirman los autores. En otras palabras, si te considero mi amigo, seguramente pienso que tu haces lo mismo. Y en realidad no lo es así, se realizaron encuestas de percepción subjetiva a más de 600 estudiantes universitarios, comprobando que ésta hipótesis era incorrecta. Los resultados fueron impactantes, el 95% de los participantes identificó erróneamente sus relaciones amistosas.

Las amistades pueden ser recíprocas: que ofrece más capital social para ambas partes, o unilaterales: en donde la cantidad de influencia ejercida por un individuo depende totalmente de la dirección de la amistad. La persona que juzga mal a sus amigos responde más fácilmente a la presión social, mientras que la otra parte tiende a ser más resistente. ¿Sigues pensando que la sociedad no nos cambia?

Lo que hace que la reciprocidad es su sentido de la obligación, de acuerdo con "Influencia: Ciencia y Práctica", de Robert Cialdini. En su explicación de la reciprocidad, Cialdini se refiere al intercambio de favores, pero el concepto también se aplica a las relaciones. Un individuo que percibe al otro como un amigo a menudo puede experimentar una sensación de obligación. Si ese sentido de endeudamiento se encuentra, como es el caso en una relación unidireccional, la cooperación se rompe.

Así que la próxima vez que un amigo te pida que le hagas “un favor”, piensa ¿esa persona haría lo mismo por mi? Si la respuesta es no, esa persona probablemente no es tu amigo. Al final de cuentas los amigos se cuentan con los dedos de una mano.

Fuente: Muy Interesante